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No hay bebés en 96 años.

No hay bebés en 96 años.
No hay bebés en 96 años. Durante casi 96 años, ningún niño ha nacido dentro de las fronteras de la Ciudad del Vaticano, convirtiéndose en la única nación soberana del planeta con una tasa de nacimiento de cero. Establecido en 1929 como sede independiente de la Iglesia Católica, este enclave de 44 hectáreas (118 acres) alberga aproximadamente 800–1.000 residentes, en su mayoría clérigos, miembros de órdenes religiosas, Guardias Suizas y personal administrativo esencial. La gran mayoría de estos habitantes están obligados por votos de celibato o viven allí temporalmente por sus funciones oficiales, lo que significa que la vida familiar convencional y la reproducción son efectivamente inexistentes. Como resultado, Ciudad del Vaticano no tiene salas de maternidad, ni hospitales ni instalaciones de entrega de ningún tipo. Cualquier necesidad médica, incluido el parto, se maneja en la cercana Roma, en los hospitales italianos. Esto significa que cada bebé entregado a los residentes vaticanos nace técnicamente en suelo italiano, y nadie puede adquirir la ciudadanía vaticana por derecho de nacimiento (jus soli). La ciudadanía en el Vaticano es estrictamente funcional: se concede sólo a los que sirven activamente a la Santa Sede (como cardenales, diplomáticos y guardias) y se revoca automáticamente cuando su servicio termina. Este sistema, combinado con el carácter religioso del enclave y el pequeño tamaño, ha asegurado que la población permanezca estable mediante nombramientos y transferencias en lugar de aumento natural. Por lo tanto, desde hace casi un siglo, la Ciudad del Vaticano se ha convertido en un Estado soberano libre de niños, centrado totalmente en su papel como centro espiritual y administrativo de la Iglesia Católica global, en lugar de actuar como sociedad residencial convencional. ¿Lo sabías?

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