Para las abejas de miel masculina, el sexo es una sentencia de muerte.
Para las abejas de miel masculina, el sexo es una sentencia de muerte. En la arena despiadado de la colonia de abejas de miel, los machos drones nacen con un único propósito fatal. Durante su vuelo único y único, un puñado de drones persiguen a una reina virgen en el aire. En el momento en que un drone tiene éxito en el apareamiento, sus órganos reproductivos son arrancados de su cuerpo en una explosión violenta. Su ruptura de testículos, su abdomen se abre, y se ciruela al suelo, muerto en segundos. Este acto brutal no es un accidente: es una estrategia evolutiva fría. Al dejar parte de sí mismo alojada dentro de la reina, el drone forma un enchufe temporal que bloquea a los hombres rivales de aparearse con ella, maximizando su propio éxito genético. Incluso los drones desafortunados que nunca llegan a aparearse mejor. Habiendo cumplido (o fallado) su único papel biológico, finalmente son arrastrados de la colmena por los trabajadores y dejados para morir. En la naturaleza, el impulso para transmitir genes puede ser absoluto: a veces, la reproducción no sólo viene al costo de la supervivencia... Es el final. ¿Lo sabías?
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