Un hongo negro alimenta la radiación en Chernobyl.
Un hongo negro alimenta la radiación en Chernobyl. En las ruinas radiactivas del reactor 4 de Chernobyl, los científicos encontraron un extraordinario hongo negro, el esfaerospermo de Cladosporium, prosperando en uno de los ambientes más tóxicos de la Tierra. En lugar de simplemente radiación duradera, este hongo parece aprovecharlo a través de la radiosíntesis, un proceso similar a la fotosíntesis, pero impulsado por la radiación gamma, convirtiéndolo en energía química. Está entre los organismos raros capaces de esta hazaña. Aún más notable, cuando se probó en la Estación Espacial Internacional, el hongo floreció, formando un biofilm que bloqueó hasta el 84% de la radiación cósmica, insinuando su potencial como un escudo de radiación viviente para los astronautas. Con la radiación planteando un obstáculo importante para las misiones de espacio profundo a Marte y más allá, esta capa biológica autogeneradora podría revolucionar el diseño de naves espaciales reemplazando el blindaje pesado y masivo. En la Tierra, los investigadores están explorando su uso en la bioremediación para desintoxicar sitios radiactivos demasiado peligrosos para los seres humanos, potencialmente transformando la recuperación de desastres nucleares. Como dijo un científico, “Es como si la naturaleza hubiera elaborado un escudo biológico de radiación”. Desde las ruinas de Chernobyl hasta el espacio, este humilde hongo podría ayudar a la humanidad a prosperar en los ambientes más duros del universo. Ciencia y hechos
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